Zona de aceptación (¿o de rechazo?)
¡Estoy caliente! Muy caliente. Y no hay nada de malo en ello a menos que considere el hecho de que estoy en la oficina.
También estoy listo para hacer mi examen, pero será más tarde. Ampliaron la fecha de realización hasta el viernes.
Estadística, sublime, fastuosa, soberbia. Como quisiera poder encontrar por lo menos un estimador insesgado del amor. Regresar mis caricias contra tu estremecimiento. Pero la probabilidad de ello es asintóticamente cercana a cero.
No pienses que la calentura es mi estado natural, bueno puedes pensar lo que quieras. El punto aquí es que lo que quiero decir es que G fue quien lo provocó. A pesar de que es medio evidente la vieja, particularmente hoy me parece que se ve buenísimo. No pude evitarlo, esta (primera en mucho tiempo) vez correspondí sus molestos y exasperantes toqueteos. La verdad no pude contener las ganas de apretar con mi mano derecha su glúteo izquierdo.
¡Qué trasero! No me explico como puede no tener wey. Corrección, no me explico como puedo creerle que no tenga wey. Sin embargo, insisto: ¡qué trasero!
Tal vez mi percepción esté nublada por mis ansias de tener sexo. Digo, unos meses de castidad son suficiente para hacer nacer en mí cualquier clase de sentimiento y capacidad con tal de consumar el acto.
Pantalón caqui, playera rosa. Ojalá pudieran tumbarlos en esta alfombra y me dejaran contemplar la causa de mi ardor, y esta vez no estomacal. Aunque no lo creo, no tengo condones.
¿Sabes? En realidad sólo me importaría saber qué es lo que tu piensas. Reducir la varianza de tu incertidumbre y poder garantizar que nunca habrá un nivel de confianza equiparable al que yo puedo ofrecerte.
Tal vez un buen faje no estaría mal. Después de todo, es sólo sexo. No me inspira para nada más. Luego te cuento, prácticamente tu sólo escuchas.
La calentura cedió. No, no la hice ceder deliberadamente. Pasó a segundo o incluso tercer plano en mi mente. Oye tú allá arriba, por favor que sea lo que estoy pensando y que me quieran dar aire. Pues no hay tos, al público lo que pide, de cualquier manera ya me voy.
También estoy listo para hacer mi examen, pero será más tarde. Ampliaron la fecha de realización hasta el viernes.
Estadística, sublime, fastuosa, soberbia. Como quisiera poder encontrar por lo menos un estimador insesgado del amor. Regresar mis caricias contra tu estremecimiento. Pero la probabilidad de ello es asintóticamente cercana a cero.
No pienses que la calentura es mi estado natural, bueno puedes pensar lo que quieras. El punto aquí es que lo que quiero decir es que G fue quien lo provocó. A pesar de que es medio evidente la vieja, particularmente hoy me parece que se ve buenísimo. No pude evitarlo, esta (primera en mucho tiempo) vez correspondí sus molestos y exasperantes toqueteos. La verdad no pude contener las ganas de apretar con mi mano derecha su glúteo izquierdo.
¡Qué trasero! No me explico como puede no tener wey. Corrección, no me explico como puedo creerle que no tenga wey. Sin embargo, insisto: ¡qué trasero!
Tal vez mi percepción esté nublada por mis ansias de tener sexo. Digo, unos meses de castidad son suficiente para hacer nacer en mí cualquier clase de sentimiento y capacidad con tal de consumar el acto.
Pantalón caqui, playera rosa. Ojalá pudieran tumbarlos en esta alfombra y me dejaran contemplar la causa de mi ardor, y esta vez no estomacal. Aunque no lo creo, no tengo condones.
¿Sabes? En realidad sólo me importaría saber qué es lo que tu piensas. Reducir la varianza de tu incertidumbre y poder garantizar que nunca habrá un nivel de confianza equiparable al que yo puedo ofrecerte.
Tal vez un buen faje no estaría mal. Después de todo, es sólo sexo. No me inspira para nada más. Luego te cuento, prácticamente tu sólo escuchas.
La calentura cedió. No, no la hice ceder deliberadamente. Pasó a segundo o incluso tercer plano en mi mente. Oye tú allá arriba, por favor que sea lo que estoy pensando y que me quieran dar aire. Pues no hay tos, al público lo que pide, de cualquier manera ya me voy.
No cabe duda, como México no hay dos. Bueno, yo creo que nepotismo hay aquí y en China.
Seguramente pensarías que soy como y un cualquiera. No te equivoques, simplemente ten en mente que cualquiera tiene sentimientos y anhelos, por muy disfrazados, averiados y tergiversados que se encuentren. Aunque no rechazo la hipótesis de que no hay antifaz que no desvele tu perfección.
Seguramente pensarías que soy como y un cualquiera. No te equivoques, simplemente ten en mente que cualquiera tiene sentimientos y anhelos, por muy disfrazados, averiados y tergiversados que se encuentren. Aunque no rechazo la hipótesis de que no hay antifaz que no desvele tu perfección.


2 Comments:
Capitán... eso de fanteaser es peligros, imaginese que en efecto pudiera tumbarlo en su oficina, sería muuuuy fuerte, auqnue excitante sin duda alguna.
Lo único que le pido es que lo piense, seguramnte después del torrido torbellino de pasión lo acosaría
12:24 PM
Pues no hubo mucho que pensar, el descenlace fue sólo un faje, ja.
Y el acoso, mmm, el acoso se cura con indiferencia extrema.
3:17 PM
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