Poco más de un mes
Ahhhhhhhh, Shakira cantó una rola de Bunbury en su concierto en Madrid. ¿Qué le pasa? ¿Por qué da conciertos allá y no aquí? Equis, ella es la super estrella y puede hacer lo que se le dé la gana prácticamente.
Ha pasado poco más de un mes desde que dejé de consumir nicotina. Ya no experimento tanta ansiedad como los primeros días sin cigarro. Seguro aguantaré hasta mi cumpleaños. Aunque no sé si fumaré el día exacto o el día del festejo; la ambigüedad de mis promesas.
¡Me carga la tristeza! Son ya las 8 de la noche y yo no he hecho la tarea. Y no es la de la maestría. En realidad, esa dejé de hacerla hace uno días y ahora estoy conciente de que tengo que pagar el precio de las consecuencias, literalmente. Yo calculó que serán como dos meses y medio de mi sueldo para pagar las materias que reprobaré. Es el colmo, nunca reprobé una materia en mi vida (bueno, sólo una pero no tuve que repetirla porque al cambiarme de carrera quedó fuera del plan) y ahora resulta que la cago.
Seré pobre, mmm, a quién engaño, siempre lo he sido ja. Bueno no en el estricto sentido de la palabra, pero si lo suficiente para olvidarme de las salidas, comidas, cenas, antros, cine, ropa y demás antojos que podía cumplirme.
¿Qué será de K? Seguro se fue de viaje con M y A. Creo que la extraño. Digo creo porque francamente soy egoísta. La quiero mucho al igual que a O, H, JJ y mis demás amigos (que no son tantos en realidad) pero desde que recuerdo he sido muy adaptable en ese sentido. Siento gacho dejar de ver a gente que me quiere y a la que quiero, sin embargo, el sentimiento no dura mucho tiempo. Me repongo rápidamente. No digo que deje de quererlos, eso no. Simplemente es una manera de evitar el sufrimiento: estar siempre advertido de que la gente no permanecerá siempre junto a mí.
Ahora tengo unas ganas inmensas de ser yo el que se vaya. Y no así como cuando me fui a Victoria pues sabía de antemano que regresaría. Y tampoco irme como cuando me voy de vacaciones, por muy largas que sean. Me consumen los deseos de irme a vivir a otra ciudad, solo. Sin ningún apego. Y para nada estoy huyendo de algo. Sencillamente anhelo un cambio de vida.
La bola de nieve está tomando forma, al menos sin trabajo me veré obligado a buscar uno nuevo. Lo que falta es la fuerza que lance la bola colina abajo para que (zaz!) se forme la avalancha. Aunque me cago de miedo, terror, pavor, pánico de no encontrar un trabajo. ¿Qué tal que no cumplo con ningún perfil? ¿O si no consigo una entrevista? Peor ¿y si la cago en la entrevista en caso de conseguir una? No sé, mil dudas al respecto invaden mi confundida mente.
Snif, snif. Ni pex. Si quiero dinero, tengo que trabajar. Ah chinga, que gran idea escribí.
Suponiendo que encuentre un trabajo decente en otra ciudad tendré que rentar un lugar para vivir y encargarme de muchas cosas y hasta nimiedades que en este momento no pasan por mi cabeza porque mi madre y la muchacha se encargan de ellas: comprar una escoba para barrer, tirar la basura, comprar el gas, y un sinfín de tareas domésticas cuya existencia es transparente en mi existencia. ¡Ayuda!
Pensándolo bien no será tan malo y hasta será divertido y enriquecedor para mi persona. Ya, ya, ya quiero vivir solo. Pero hay otro problema: el transporte. El auto que ahora manejo pues es de mi papá y no creo que si me voy a otro lugar me lo preste todavía. Así que al democrático autobús.
Mejor ya no pienso más y no me angustio antes de tiempo. Igual nunca dejo mi hartante trabajo. No, eso jamás. Aunque no encuentre otro trabajo, no hay vuelta atrás. No resisto un instante más.
Sospecho que hoy no ha sido el mejor post que he escrito. Hace rato tenía muchas ganas de escribir pero ahora noto que mi inspiración está marchita. El motivo es que en segundo plano lo que realmente se ejecuta en mi memoria principal es otra cuestión.
El amor, el amor. No quiero llegar a los 30 y ser un amargado, desesperanzado, frívolo y solitario. No quiero acostumbrarme a al soledad. No quiero depender de una vida que tenga que se contemplada únicamente por el espejo. No quiero volver a escribirle cartas a un deseo. No quiero poner la cabeza en la almohada soñando con que mañana será el día.
Mejor me pongo a hacer la tarea.
La distancia que separa lo ideal de lo real es infinitamente dolorosa cuando se cruza, pero al mismo tiempo es tan poderosamente mágica que resguarda uno de los espléndidos misterios de la vida.
Algún día te confesaré que desde que supe de tu existencia me has hecho reír, llorar, alegrarme y hasta tristear. Y también sé que ese día el hechizo que secretamente me ata a tí se disolverá conviríendose en una definitiva herida; una herida que sanará velozmente pero cuya cicatriz eterna guardará el gracias que recibiré como única respuesta (if any).
Sé que merezco oír las risas que te cause leer esto junto a mí. Algún día, algún día…
¿O será que ninguno? Quizás hay más cosas por aprender. Bienvenidas siempre y cuando no traten sobre aprendizaje colaborativo o tengan que evaluarse en un examen je je.
Ha pasado poco más de un mes desde que dejé de consumir nicotina. Ya no experimento tanta ansiedad como los primeros días sin cigarro. Seguro aguantaré hasta mi cumpleaños. Aunque no sé si fumaré el día exacto o el día del festejo; la ambigüedad de mis promesas.
¡Me carga la tristeza! Son ya las 8 de la noche y yo no he hecho la tarea. Y no es la de la maestría. En realidad, esa dejé de hacerla hace uno días y ahora estoy conciente de que tengo que pagar el precio de las consecuencias, literalmente. Yo calculó que serán como dos meses y medio de mi sueldo para pagar las materias que reprobaré. Es el colmo, nunca reprobé una materia en mi vida (bueno, sólo una pero no tuve que repetirla porque al cambiarme de carrera quedó fuera del plan) y ahora resulta que la cago.
Seré pobre, mmm, a quién engaño, siempre lo he sido ja. Bueno no en el estricto sentido de la palabra, pero si lo suficiente para olvidarme de las salidas, comidas, cenas, antros, cine, ropa y demás antojos que podía cumplirme.
¿Qué será de K? Seguro se fue de viaje con M y A. Creo que la extraño. Digo creo porque francamente soy egoísta. La quiero mucho al igual que a O, H, JJ y mis demás amigos (que no son tantos en realidad) pero desde que recuerdo he sido muy adaptable en ese sentido. Siento gacho dejar de ver a gente que me quiere y a la que quiero, sin embargo, el sentimiento no dura mucho tiempo. Me repongo rápidamente. No digo que deje de quererlos, eso no. Simplemente es una manera de evitar el sufrimiento: estar siempre advertido de que la gente no permanecerá siempre junto a mí.
Ahora tengo unas ganas inmensas de ser yo el que se vaya. Y no así como cuando me fui a Victoria pues sabía de antemano que regresaría. Y tampoco irme como cuando me voy de vacaciones, por muy largas que sean. Me consumen los deseos de irme a vivir a otra ciudad, solo. Sin ningún apego. Y para nada estoy huyendo de algo. Sencillamente anhelo un cambio de vida.
La bola de nieve está tomando forma, al menos sin trabajo me veré obligado a buscar uno nuevo. Lo que falta es la fuerza que lance la bola colina abajo para que (zaz!) se forme la avalancha. Aunque me cago de miedo, terror, pavor, pánico de no encontrar un trabajo. ¿Qué tal que no cumplo con ningún perfil? ¿O si no consigo una entrevista? Peor ¿y si la cago en la entrevista en caso de conseguir una? No sé, mil dudas al respecto invaden mi confundida mente.
Snif, snif. Ni pex. Si quiero dinero, tengo que trabajar. Ah chinga, que gran idea escribí.
Suponiendo que encuentre un trabajo decente en otra ciudad tendré que rentar un lugar para vivir y encargarme de muchas cosas y hasta nimiedades que en este momento no pasan por mi cabeza porque mi madre y la muchacha se encargan de ellas: comprar una escoba para barrer, tirar la basura, comprar el gas, y un sinfín de tareas domésticas cuya existencia es transparente en mi existencia. ¡Ayuda!
Pensándolo bien no será tan malo y hasta será divertido y enriquecedor para mi persona. Ya, ya, ya quiero vivir solo. Pero hay otro problema: el transporte. El auto que ahora manejo pues es de mi papá y no creo que si me voy a otro lugar me lo preste todavía. Así que al democrático autobús.
Mejor ya no pienso más y no me angustio antes de tiempo. Igual nunca dejo mi hartante trabajo. No, eso jamás. Aunque no encuentre otro trabajo, no hay vuelta atrás. No resisto un instante más.
Sospecho que hoy no ha sido el mejor post que he escrito. Hace rato tenía muchas ganas de escribir pero ahora noto que mi inspiración está marchita. El motivo es que en segundo plano lo que realmente se ejecuta en mi memoria principal es otra cuestión.
El amor, el amor. No quiero llegar a los 30 y ser un amargado, desesperanzado, frívolo y solitario. No quiero acostumbrarme a al soledad. No quiero depender de una vida que tenga que se contemplada únicamente por el espejo. No quiero volver a escribirle cartas a un deseo. No quiero poner la cabeza en la almohada soñando con que mañana será el día.
Mejor me pongo a hacer la tarea.
La distancia que separa lo ideal de lo real es infinitamente dolorosa cuando se cruza, pero al mismo tiempo es tan poderosamente mágica que resguarda uno de los espléndidos misterios de la vida.
Algún día te confesaré que desde que supe de tu existencia me has hecho reír, llorar, alegrarme y hasta tristear. Y también sé que ese día el hechizo que secretamente me ata a tí se disolverá conviríendose en una definitiva herida; una herida que sanará velozmente pero cuya cicatriz eterna guardará el gracias que recibiré como única respuesta (if any).
Sé que merezco oír las risas que te cause leer esto junto a mí. Algún día, algún día…
¿O será que ninguno? Quizás hay más cosas por aprender. Bienvenidas siempre y cuando no traten sobre aprendizaje colaborativo o tengan que evaluarse en un examen je je.

