Ni tan poderoso como Superman ni tan joto como Supermana.

jueves, junio 30, 2005

Poco más de un mes

Ahhhhhhhh, Shakira cantó una rola de Bunbury en su concierto en Madrid. ¿Qué le pasa? ¿Por qué da conciertos allá y no aquí? Equis, ella es la super estrella y puede hacer lo que se le dé la gana prácticamente.

Ha pasado poco más de un mes desde que dejé de consumir nicotina. Ya no experimento tanta ansiedad como los primeros días sin cigarro. Seguro aguantaré hasta mi cumpleaños. Aunque no sé si fumaré el día exacto o el día del festejo; la ambigüedad de mis promesas.

¡Me carga la tristeza! Son ya las 8 de la noche y yo no he hecho la tarea. Y no es la de la maestría. En realidad, esa dejé de hacerla hace uno días y ahora estoy conciente de que tengo que pagar el precio de las consecuencias, literalmente. Yo calculó que serán como dos meses y medio de mi sueldo para pagar las materias que reprobaré. Es el colmo, nunca reprobé una materia en mi vida (bueno, sólo una pero no tuve que repetirla porque al cambiarme de carrera quedó fuera del plan) y ahora resulta que la cago.

Seré pobre, mmm, a quién engaño, siempre lo he sido ja. Bueno no en el estricto sentido de la palabra, pero si lo suficiente para olvidarme de las salidas, comidas, cenas, antros, cine, ropa y demás antojos que podía cumplirme.

¿Qué será de K? Seguro se fue de viaje con M y A. Creo que la extraño. Digo creo porque francamente soy egoísta. La quiero mucho al igual que a O, H, JJ y mis demás amigos (que no son tantos en realidad) pero desde que recuerdo he sido muy adaptable en ese sentido. Siento gacho dejar de ver a gente que me quiere y a la que quiero, sin embargo, el sentimiento no dura mucho tiempo. Me repongo rápidamente. No digo que deje de quererlos, eso no. Simplemente es una manera de evitar el sufrimiento: estar siempre advertido de que la gente no permanecerá siempre junto a mí.

Ahora tengo unas ganas inmensas de ser yo el que se vaya. Y no así como cuando me fui a Victoria pues sabía de antemano que regresaría. Y tampoco irme como cuando me voy de vacaciones, por muy largas que sean. Me consumen los deseos de irme a vivir a otra ciudad, solo. Sin ningún apego. Y para nada estoy huyendo de algo. Sencillamente anhelo un cambio de vida.

La bola de nieve está tomando forma, al menos sin trabajo me veré obligado a buscar uno nuevo. Lo que falta es la fuerza que lance la bola colina abajo para que (zaz!) se forme la avalancha. Aunque me cago de miedo, terror, pavor, pánico de no encontrar un trabajo. ¿Qué tal que no cumplo con ningún perfil? ¿O si no consigo una entrevista? Peor ¿y si la cago en la entrevista en caso de conseguir una? No sé, mil dudas al respecto invaden mi confundida mente.

Snif, snif. Ni pex. Si quiero dinero, tengo que trabajar. Ah chinga, que gran idea escribí.
Suponiendo que encuentre un trabajo decente en otra ciudad tendré que rentar un lugar para vivir y encargarme de muchas cosas y hasta nimiedades que en este momento no pasan por mi cabeza porque mi madre y la muchacha se encargan de ellas: comprar una escoba para barrer, tirar la basura, comprar el gas, y un sinfín de tareas domésticas cuya existencia es transparente en mi existencia. ¡Ayuda!

Pensándolo bien no será tan malo y hasta será divertido y enriquecedor para mi persona. Ya, ya, ya quiero vivir solo. Pero hay otro problema: el transporte. El auto que ahora manejo pues es de mi papá y no creo que si me voy a otro lugar me lo preste todavía. Así que al democrático autobús.

Mejor ya no pienso más y no me angustio antes de tiempo. Igual nunca dejo mi hartante trabajo. No, eso jamás. Aunque no encuentre otro trabajo, no hay vuelta atrás. No resisto un instante más.

Sospecho que hoy no ha sido el mejor post que he escrito. Hace rato tenía muchas ganas de escribir pero ahora noto que mi inspiración está marchita. El motivo es que en segundo plano lo que realmente se ejecuta en mi memoria principal es otra cuestión.

El amor, el amor. No quiero llegar a los 30 y ser un amargado, desesperanzado, frívolo y solitario. No quiero acostumbrarme a al soledad. No quiero depender de una vida que tenga que se contemplada únicamente por el espejo. No quiero volver a escribirle cartas a un deseo. No quiero poner la cabeza en la almohada soñando con que mañana será el día.

Mejor me pongo a hacer la tarea.

La distancia que separa lo ideal de lo real es infinitamente dolorosa cuando se cruza, pero al mismo tiempo es tan poderosamente mágica que resguarda uno de los espléndidos misterios de la vida.
Algún día te confesaré que desde que supe de tu existencia me has hecho reír, llorar, alegrarme y hasta tristear. Y también sé que ese día el hechizo que secretamente me ata a tí se disolverá conviríendose en una definitiva herida; una herida que sanará velozmente pero cuya cicatriz eterna guardará el gracias que recibiré como única respuesta (if any).


Sé que merezco oír las risas que te cause leer esto junto a mí. Algún día, algún día…
¿O será que ninguno? Quizás hay más cosas por aprender. Bienvenidas siempre y cuando no traten sobre aprendizaje colaborativo o tengan que evaluarse en un examen je je.

lunes, junio 27, 2005

El segundo beso

Tengo algunos posts atrasados pero hoy, después de un buen de meses de no conectarme usando la compu de mi cuarto, heme aquí. Creo que ya es prácticamente de mis hermanos. Desde que tengo la lap he abandonado a ésta, así que pues bienvenido el primer escrito creado en ella. Tantos desvelos y charlas. Y juegos y tareas.
Pues resulta que estoy de vacaciones, finalmente. Aunque dice A que "la verdad..... no tienen ni madre ni abuela" en mi trabajo. Pero el trabajo no es ya tema de siquiera mención.

Hacía mucho que no chateaba entre semana ni tan tarde (medianoche). Ahora platico con DRLOPR. El primer wey al que besé y que me besó en toda mi vida. Ambos estábamos enclosetados entonces, aunque él tenía novia y un hermano (amigo mio por cierto) que pensaba que yo había obligado a su congénere a cometer esa atrocidad. Benditos 19 años. Una larga historia que incluye hormonas, alcohol, amistades, lágrimas, obsesión y hasta un faje extemporaneo.
Cuantas historias lindas y cursis sobre el primer beso rondan el planeta. Pero la mía, te apuesto, no es ni rosa ni con final feliz. Por Dios! Es la historia del primer beso de un hombre gay. Digo, no es una tragedia desgraciada pero tampoco un cuento de hadas. Mucho menos algo extraordinario.
Acontecimientos predecibles. Fiesta, mucha gente, mucho alcohol, mucho gusto soy DRLOPR. Yo asisti con B, de quien me enamoré por primera (y única?) vez en mi existencia. Bebió tanto que terminó profundamente dormido en el asiento trasero de mi auto, el cual fue conducido por mi amigo, hermano del DR y su novia, también amiga, copiloteaba bajo la lluvia y la neblina. DR y yo también en el asiento trasero. Destino: el departamento de un cuate que vivía sólo; teníamos que esperar a que el alcohol dejará de ser tan evidente.
Así como la neblina era espesa en el camino de regreso, lo es en mi mente cuando trato de recordar: un beso repentino, tímido, inseguro, casi instantáneo. Mi pase al inframundo, la fotografía borrosa que captura el instante en el que me precipito a toda velocidad al punto de no retorno. Mi líbido (y la suya también) nos envolvía pero no nos hacía invisibles. El segundo beso fue eterno. Depues del primero yo ya era otro. Prácticamente el DR (por cierto, sólo un año mayor que yo, si la memoria no me traiciona) era un desconocido para mí. ¿Lo ves? No me importaba eso, era el primer (o el segundo) beso de toda mi vida y lo que me interesaba era que no terminara, que siguiera por mucho tiempo más. Estaba tan extasiado que tardé un poco en darme cuenta que nuestros zipers estaban abiertos y nuestas manos tan ocupadas como nuestros labios.
¿Por qué en todas las historias (al menos las que yo he leido) gays aparece, aunque sea en la más mínima insinuación, el sexo? Posiblemente porque en nuestras relaciones éste lleva al amor y no viceversa, como en la mayoría de las relaciones derechas. Como sea. Arribamos. Ahora las lágrimas y las confesiones: hermano, soy gay y E también. Es mucho más fácil salir del closet a un amigo cuando es su propio hermano quien te saca, no lo crees?
Y la idea era empezar un noviazgo, ambos nos habiamos gustado, besado y hasta tocado.
Pero la absurda realidad fue otra. El DR tenía novia y todo había sido producto del alcohol, bueno, esa fue su versión y la idea que todos creimos, incluso yo, que por un momento tuve la esperanza de volver a besarlo. Y la espera fue recompenzada más o menos dos años después. Me escribió un e-mail en el que me relataba su versión: si era gay pero había mentido y yo le latía. Después de dos años eso fue realmente impactante. Luego me di cuenta que era como una especie de obsesión. Nada que no nos haya pasado alguna vez.


Aunque he de aclarar que un año antes, cuando me hdecidí a afrontar mi vida como era, y es, realmente, acordamos encontrarnos en una plaza comercial. Acudí a la cita pero inventé un pretexto barato para poder desafanarme. Justo cuando lo ví, llegaron a mi mente un centenar de emociones y recuerdos encontrados. No podía decidirme por alguno y preferí evadirlo.
Regresando a la espera recompensada, fue en su casa; estaba de vacaciones por acá. No era como yo lo recordaba, ambos habíamos cambiado. Platicamos, nos besamos y el fulgor y emoción del primer y el segundo besos invadieron su sala. El faje fue muy chido, aun lo recuerdo perfecto.
Luego de eso me hice el desentendido. Ahora que ha pasado tanto tiempo y que nos volvimos a encontrar en otras ocasiones, he entendido que huir nuevamente de él fue como una venganza que había esperado latente a ser consumada.

La verdad es que ya no hay tal rencor y las rencillas que hubo fueron de adolescencia, digo, aun no cumplia la ventena y creía que el amor entre dos hombre podía existir así sin más. ¿Qué querías? Rompiste mi corazón. No puedo decir que te amé profundamente pero sí que me ilusionaste cañón.

De los escombros pudimos rescatar una buena amistad, que si bien no resulta evidente debido a las circunstancias (ciudades distantes, ocupaciones dispares, calendarios poco compatibles) está ahí. Y también salvamos el indescifrable enimga que somos el uno para el otro, un acertijo que vuelve a la vida cada vez que escuchamos "Rest stop".
Ahora entiendo porque nunca he podido entender del todo lo que dice esa rola. Y también el motivo por el que siempre que la escucho la tristeza azul y la incansable esperanza inundan el ambiente.

"Just three miles from the rest stop, she slams on the breaks... Are you listening? Have you fogotten?


Ya son casi las 2 de la madrugada y heme aquí escribiendo de tí y contigo. Como en la época que nos dío por platicar casi diario, en unas de tus vacaciones.

En fin, eres parte de mi historia nos guste o no. Aunque en realidad a mí si me gusta.

Empiezo a parpadear. Creo que mejor ya me voy a jetear.

(Dedicado al villano de esta historia, je je. Espero verte pronto.)

domingo, junio 05, 2005

Nadie sabe lo que tiene...

Ya casi muere el día, pero no mi malestar ni el dolor en la parte baja de la espalda. Creo que padezco pielonefritis nuevamente (¿o será que la bacteria no murió por completo?) y con lo poco que he investigado no puedo emitir una hipótesis sobre la causa. Ojalá la ingesta de una mayor cantidad de agua y la abstinencia de bebidas etílicas puedan aminorar el padecimiento.

No me quiero morir ni tampoco quiero ir a parar a un hospital. Me aterra el simple olor del aire que ahí se respira. Tengo miedo y no es que le tema al fin de la vida. Me asusta el hecho de no haber compartido mis logros, mis fracasos y mis manías contigo.

Por lo menos aun puedo orinar, no como la primera vez que me diagnosticaron la infección esta que me impedía deshacerme de mis desechos líquidos. Cuando pequeño me enfermé de hepatitis y de varicela, y en lugar de molestarme creo que hasta me agradaba: nada de escuela, nada salidas de la casa, caricaturas todo el día, menú especial y atención por casi las 24 horas del día. Pero hoy, a mis 295 meses la idea de enfermedad no es para nada agradable.

Todavía me falta recorrer medio mundo junto a ti, malcriar a mis sobrinos (consanguíneos y postizos), estremecerme 267864 veces por tus caricias, hacerte reír hasta las lágrimas con mis veinte mil y un tonterías, contemplar una infinidad de gotas de lluvia caer, admirar la luna de vez en cuando mientras acaricio tu cabello, aspirar tu aroma hasta que impregne mis huesos, memorizar un millón de canciones, enorgullecer a mis viejos nuevamente, y ayudar por lo menos a algún alma.

Hasta los super héroes sufrimos. Lo malo de tener poderes es que hacen suponernos inmortales y la verdad es que no lo somos, aunque nos duela reconocerlo.
Sin embargo, existe un resquicio de esperanza. Me encantaría que cuado mi existencia física pase a otro plano, un fragmento de mi espíritu habite un escondrijo de tu esencia.

Sólo le pido al tiempo que te deje hallarme. No antes ni después, simplemente en el momento adecuado. Mientras, mientras habrá muchas cobras por aniquilar. Y no es que sea inmune a su veneno, sencillamente trato de volverme diestro en la consigna de eliminarlas de mi travesía.

miércoles, junio 01, 2005

Tabaco y pre-primaria

Estoy triste. No, no es como siempre. Sé que podría decirse que vivo anestesiado con tristeza, que cuando el efecto empieza a ceder y me permite ver la vida con otros ojos zaz, otro piquete. Suena lógico: evite sentirse triste, sumérjase en tristeza.

¿Acaso estoy triste porque sólo tengo tus palabras escritas? Puede ser. Aunque aborrezca aceptarlo, me siento abatido por tu ausencia.

¡Me recargo en la pared! Otra vez ando medio down. No al borde del llanto, aclaro. ¡Ya sé que es! En la mañana, cuando bajaba las escaleras y me dirigía a la cocina para tomar una barra de cereal (mmm, quiero una) me llego el super tufazo de “William’s” revolcado con “Jesús de Urquiaga”.

No "vayas creyendo" que son fragancias de diseñadores brasileños (con eso que andan de moda) ni de trago barato. Mucho menos un acostón de un gringo con un mexicano. El primero es el nombre del colegio al que asistí para cursar los dos primeros años de kinder, cuando yo tenía 4. Y el segundo es el alias de la primaria en la que cursé casi la mitad del año de pre-primaria.

Entonces, yo no sé de dónde ni porqué, el olor a esos años de mi vida me acompañó mientras salía al patio por el auto. Justo en la mañana mi primo, junto con su esposa, su bebé, mi mamá y mi hermana partieron a tierras michoacanas na’ más de okis.

Bueno, equis eso. El meollo del asunto es que estoy triste, tontamente triste.

Triste, triste, triste, triste, triste. Si lo repito muchas veces, una tras otra, pierde el sentido. Pero yo me siento igual de triste.

Aquí estoy, con la sonrisa fingida que me dejo tu partida
. Pensándolo bien, no fue tu partida, fue que nunca llegaste. Ni modo, jáctate; tus caricias siguen guardadas en el ropero, roídas, grises, empolvadas. Si vienes, te prometo que las uso aunque tenga que despojarme de prendas elegantes y distinguidas.

Y más triste, triste, triste.

Quiero ir a cortarme el cabello. Es inminente e inevitable. Me pone de mal humor tenerlo tan largo y sin forma. No puedo peinarlo como quiero.

¿Quién dice que después de unos arrumacos y otros toqueteos puedes llegar y actuar como si yo estuviera siempre disponible para ti? Hombres, nos creemos dueños del mundo cuando en realidad somos sus lacayos.

Pues si, continúa la tristeza. Y más si pienso en mi cupleaños. Si, ya sé que es hasta octubre, pero se me ocurrió porque ese día podré fumar nuevamente. Y muero por un cigarro.

¿No fumar es causa de tristeza prematura?