Ni tan poderoso como Superman ni tan joto como Supermana.

martes, septiembre 20, 2005

El mejor regalo para el 25°

Falta poco menos de 1 mes para mí cumpleaños y hace unos 2 me sentía muy emocionado por que será el 25°. Pero ahora me digo: What’s the big deal ‘bout it? Anyways it’s just another freakin’ B-day.

Ya tenía planeados mis regalos: unas gafas para sol y un reloj. Calculaba gastarme media quincena o un poco más de ser necesario. Aunque ya no será necesario; mi pá me obsequió un reloj. Es Nike y está dos tres, lo importante es que es reloj y que me lo dio él. Ahora sólo tendré que invertir en los lentes y seguro en unos CD’s. Creo que con 2 bastará. Planeaba hacer una fiesta, primero solo, luego con mi hermano y luego como G cumple casi por la misma fecha pues también había contemplado la idea de juntar los festejos. Sin embargo, ahora creo que quiero ir a un buen antro, tomar un trago LEVE, meterme unas líneas y fumarme más bazucos. Volver a ser el rey del mundo por una noche sin pensar en nada más que en egoismo puro y a granel.

Hoy volví a pensar en mi último Jesús privado. K estaba recordando el día en que bebimos en el lugar en que lo vi. Visitamos ese bar pues había promoción y andábamos escasos de pasta. Había varios gays como siempre, a pesar de que el lugar no es un bar puñal. Mis amigos y yo tratando de adivinar quienes eran prófugos del closet, quienes competían con la novia por ser la más bonita y quienes de plano ya se tenían que ir a dormir pues los niños tienen que estar metidos en la cama temprano. Fuimos a recoger a O y volvimos a ese mismo lugar. Después llegó H. Seguimos bebiendo y los 2 últimos terminaron por irse. Los 3 restantes continuamos ingiriendo ron y de repente, buscando a quien fuera blanco de nuestros comentarios observé a un wey a una mesa de distancia a mi derecha. Unos minutos antes ya lo había visto cuando fue a saludar a alguien a la mesa de enfrente y lo llamo por su nombre. Estaba acompañado del susodicho anterior y me gusto, lo normal, como casi siempre me atrae un wey. Seguí mirándolo y cuando sus ojos repararon en mi mirada escudriñante cambié mi vista a alguien más. Parecía muy serio y su atuendo straight
: camisa lisa de manga larga y pantalón de vestir. De repente sus acompañantes comentaron algo hilarante y el rictus de su rostro se transformó al esbozar una sonrisa cautivante que termino convertida en una estrepitosa pero no menos bella carcajada.
Mi corazón aumentó su ritmo y sentí como la sangre que era bombeada con más fuerza y velocidad recorría mis arterías. Desde entonces no podía parar de contemplarlo, las personas alrededor parecían borrosas. Y alguno de mis amigos (a esas aturas ya no recuerdo quién fue) me regresó a la burda realidad preguntándome si estaba bien y si ya era hora de partir. Yo espeté un estoy-bien-y-hay-que-pedir-otra pues por nada del mundo quería abandonar aquel lugar.
Para no alargar la historia porque ya quiero irme a jetear (mañana a las 6 para dar clase, un día como todos, ya se volvió rutina y me da mucha apatía), nos mantuvimos en la mesa por un rato más y yo seguía viéndolo, él se dio cuenta y de cuando en cuando también me miraba. Yo no sabía que hacer, seguía viéndolo con más insistencia y el seguía correspondiendo las miradas. Mi corazón no había recuperado su ritmo normal y yo ya no estaba seguro si él me veía o no, tanto así que en un momento me pareció que trataba de decirme algo pero no supe si en realidad fue así. Claro que previo a esto yo ya me había metido unas cuantas líneas. Así que mi nivel de alcohol esa noche era más alto que el que normalmente consumo. Finalmente decidimos irnos y no tuve el valor de hacer algo por saber si mi alucine de hecho no había sido ilusión.

Después de todo sólo me quedó el recuerdo de su nombre, que había escuchado mucho antes de descubrir su perfecta sonrisa, y también la imagen de aquella risa que me mantuvo fijo a una silla, embriagándome con su sonido y el alcohol en el que se sumergía.

Sé que si ocurriera el milagro y volviera a toparme con él, continuaría sin poder aclarar la duda que me persiguió todo ese fin de semana. En mi mente digo que es muy fácil y cuando estuve apunto de levantarme de la silla y dirigirme hacía él, me sentía pesado como plomo. Aunque sé que me faltó valor tampoco creo que sea una aventura infantil abordar a un wey en un bar straight cuando tú también eres wey.

Y sé que un segundo encuentro sería un milagro porque ver de nuevo a Jesús no es más que un indescifrable prodigio. Ádemás, ¡sería el regalo perfecto para un cumpleaños incierto!

Polvo eres y en polvo te convertirás

Todo parece indicar que he abandonado al Capitán, pero no es así. Simplemente me ha dado mucha flojera completar y subir los varios posts que he desarrollado. Desde el ya tan famoso jueves de fríjol hasta mi más reciente Jesús particular.

Es casi la media noche y mañana trabajo aunque tarde. Y ya estoy a unos meses de terminar con este calvario. Aunque seguramente vendrán otros tantos que paladear y socavar.

De repente me asusta la idea de un nuevo comienzo. Pero quiero estar seguro de que algo mucho mejor se aproxima. Me alucina la idea de ir a vivir nuevamente al DF pero al mismo tiempo me aterra y máxime en estas fechas en las que los medios se empeñan en escarbar en la memoria de miles de personas para cimentar en sus recuerdos del atroz terremoto de hace 20 años un sufrimiento que, a este paso, no fraguará. No sé si el morbo es parte esencial del ser humano, si nacemos con él, o lo desarrollamos culturalmente. Aunque si he de ser sincero para lo único que soy morboso es para el sexo. Los accidentes, tragedias y demás tribulaciones ajenas me afligen aunque no lo aparente, y prefiero evitarlas. Por ejemplo, finalmente no puedo hacer nada desde acá para ayudar a los damnificados en la cuna del jazz, o para aliviar el hambre en el continente negro. Sólo soy un simple y jodido tipo tratando de mantener un lugar en este de por sí fregado y retorcido país.

-Yo no elegí ser cómo soy, pero sí elijo afrontar mi forma de vida-. dije yo furioso después de casi colapsarme al enterarme de que mi identidad sexual fue tema de los chismes semanales de mis compañeras de trabajo. Te digo, el morbo nos asecha.

Aunque en realidad me tiene sin cuidado lo que piensen ellas, aquellos o estos. ¿De verdad la gente me considera tan estúpido y pendejo como para creer que soy gay por decisión propia? ¿Será que piensan que ir contra natura y cultura es la tarea más sencilla, divertida y alentadora? Pero qué imbécil soy, ¡claro que es así! Por eso hay tantos putos últimamente.

Yo no sueño con la utópica idea de una sociedad tolerante a la diversidad y pluralista al tope. A mí me vale madres si no les van la unión libre, el consumo de drogas, el sexo pre-marital, el aborto, el uso de anticonceptivos, o el matrimonio entre puñales y lenchas.

Para empezar las etiquetas a la verga. Confieso que yo me etiqueto a mi mismo pues no hay de otra. En este mundo si no te defines, no existes. No puedes ser un simple y llano ser humano. No. Debes ser pobre o rico, gay o hetero, creyente o ateo, altruista o egoísta. Somos adictos a los pinches adjetivos. Y encima de eso, a huevo queremos que los demás profesen nuestros atributos.

Si tan sólo cada individuo se preocupara y ocupara de su propia “fucking” existencia y procurara su bienestar individual sin andar inmiscuyéndose en las pendejadas ajenas, tal vez, y sólo tal vez, México podría progresar y dejar el fango del tercer mundo. Ajá, seguro, ¿no?

Fantasear no cuesta nada, bien lo dicen. Así que mejor me pongo las pilas y dejo de estar imaginando chingaderas. Soy muy egoísta, lo admito, acúsome de pecar de serlo. Aunque no estoy seguro si ser egoísta es un pecado. Igual viene establecido así en la Biblia pero pues un libro escrito por hombres para mí no tiene nada de sagrado (conste que Word cambia automáticamente Biblia por Biblia) y, por tanto, de didáctico.

Sí, sí, sí. Me voy a ir al infierno. Pero pues según varías doctrinas religiosas desde el momento en que soy homosexual estoy condenado. Así que pues para que portarme bien. Entiéndase el concepto de bien como la mayoría de las religiones lo interpreta. Puto naciste, puto te moriste. Tengo que aceptarlo, y ya lo hice. La neta el proceso estuvo realmente cabrón y casi me cuesta la existencia. Por lo tanto escogí hacerme responsable de quién soy y cómo soy.

Con la acidez que he sufrido últimamente creo que el infierno ya empezó por manifestarse. Ni modo. Igual al rato me arrepiento y me casó con una lady “como Dios manda”, formaremos un hogar ejemplar, tendremos unos hijos adorables a quienes educaremos bajo la ley de Dios y viviremos infelices por el resto de nuestros días. Porque apuesto mi ceja izquierda a que por muy casado que estuviera, seguiría sintiendo atracción por 5 de cada 10 weyes que se me atravesaran (digo, ya casado bajaría un poco la calentura, por respeto, claro). Y terminaría por cuernear a mi vieja con el compadre Toño, el repartidor del gas y/o el mecánico de la esquina. Incluso con el profesor de natación de Diego nuestro hermoso viril y, en una de esas, más-joto-que-su-padre primogénito. Mmm, después de todo no suena tan mal. Claro que de antemano, ella tendría todo el derecho del mundo de cuernearme con el compadre Toño, sus compañeros de trabajo y hasta la chacha. Tota, después de todo, sería sólo sexo.


Pues bueno, ya veremos que sucede. Mientras tengo que ocuparme por llegar a ser tan tramposo como Violetta, después del Capitán, ella es mi héroe. Lástima que al igual que él sólo sea un personaje ficticio. Aunque miles de personas, seguro que hombres y mujeres, seríamos (y espero ser) capaces de encarnarlo.

¡Y entonces llegará el día en que, como dice Xavier Velasco, un polvo se pague sólo con otro polvo!